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Página 1 de 2 Después de un estudio minucioso que descarte otros problemas de superficie, la causa principal del lagrimeo es la obstrucción del canal que transporta la lágrima desde el ojo hasta la nariz. Además del lagrimeo continuo o “epífora”, con el tiempo se complica con episodios dolorosos de “rija” o dacriocistis aguda, por infección del líquido lagrimal retenido.
La solución es una intervención denominada DACRIOCISTORRINOSTOMÍA:
Consiste en establecer un nuevo canal que lleve la lágrima a la nariz. Se realiza con anestesia local. En 2007 hemos introducido el tratamiento con láser, que simplifica tremendamente la intervención. Se puede realizar sin pinchar anestesia y la recuperación es casi inmediata.
En 1995, junto con los otorrinolaringólogos, ya introdujimos este tipo de intervención realizado desde la nariz, sin necesidad de incisiones y evitando cicatrices antiestéticas. Las glándulas de alrededor del ojo secretan continuamente la lágrima, que es imprescindible para el mantenimiento de la salud del ojo y para la visión. Esta lágrima cumple su cometido y, a través de un sistema de desagüe, llega de forma continua a la nariz.
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